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O SAL DOS TEUS OLHOS DE TU OJOS LA SAL
Hasta en tu modo de olvidar hay algo bello…1
De tus ojos la sal es una muestra que discursa sobra la fragilidad e incertidumbre de las relaciones interpersonales, de los vínculos humanos, intersubjetivos. Mabel Poblet y Ernesto Rancaño dirigen sus miradas esta vez hacia esa zona turbia del espíritu en la que se entretejen las proscripciones, los impedimentos y obstáculos más disímiles. A sus personajes les están vedadas muchas cosas: la posibilidad de un abrazo límpido, afable (serie Abrazos prohibidos); el derecho a un ejercicio del criterio honesto y desprejuiciado ("Silencio"); el acto mismo del habla en toda su extensión (serie Hoy mi voz no tiene sonido); la facultad de un andar despojado de rémoras y pesares, con pasos firmes y audaces ("Días de plomo"). Todo ello les está confiscado; pareciera que el destino de estos seres se sitúa en el reino de la lágrima, del llanto (o al menos eso nos sugiere el título de la muestra, probablemente uno de los rótulos más bellos que haya recibido una exposición de arte cubano en años).
El futuro de dichos sujetos se intuye doloroso, desgarrador: caerán en su propia trampa, y serán "pescados" por una fuerza oculta, cuasi sobrenatural ("Pescarse"); padecerán la soledad y la incomunicación humana más atroces, hasta el extremo de la falta de escucha y el mutismo crónicos ("Hoy mi voz no tiene sonido"); se verán minimizados (anulados) a unas dimensiones lacerantes ("Paciencia con la suerte"), en espera de una mejor ventura que rebase la inamovilidad del presente. En esta última pieza quisiera hacer un paréntesis, por su relevancia visual y semántica. El icono "herradura" adquiere, dadas sus proporciones, significados tremendamente provocadores: ¿por qué la suerte del personaje representado depende del paso agigantado de una bestia?, ¿de qué "animal" nos está hablando el artista?, ¿cuál es el sentido de esa socarrona metáfora "equina"? Rancaño quizás nos esté diciendo que la "suerte" es un factor conectado en buena medida a los códigos de las relaciones de dominación y poder. Se trata sin duda de una obra de una actualidad arrolladora.
Volvamos nuevamente al título de la expo. De tus ojos la sal resulta la construcción tropológica ideal para dar coherencia al conjunto de mensajes que emanan de los trabajos expuestos. De lo más prístino ansío el lado triste; de algo tan sublime como tu mirada anhelo la huella del dolor. El sollozo puede ser punzante (hiriente), pero al cabo termina siendo positivo, revelador: supone la apertura de las puertas del alma, la sinceridad de los sentimientos más recónditos, la exposición –sin dobleces– de los estados anímicos más genuinos. Mabel Poblet y Ernesto Rancaño nos están poniendo sobre el tapete una verdad humana esencial, indiscutible: siempre será más grata la transparencia del pesar que una complacencia ilusoria, a medias. La autenticidad de la sal antes que el simulacro del azúcar falseado, hipócrita. Una verdad que suele escasear en nuestro "mundillo", en esta resbaladiza pradera de la Institución-Arte.
Si a todo lo anterior sumamos las habilidades en materia de oficio que demuestran ambos creadores, los indicadores de valor de la muestra se tornan más recios. Ya sea en los casos
de las serigrafías sobre acetato transparente de Mabel o en los dibujos con objetos añadidos y las esculturas e instalaciones de Rancaño, se evidencia un virtuosismo muy notable. Sirva entonces esta exposición como botón de muestra de un arte cubano rejuvenecido, efervescente, que ha entrado en el nuevo milenio con unos bríos herederos de las mejores tradiciones de la plástica insular. Un arte que se aleja cada vez más de provincianismos y lugares comunes, que se "mundializa" a un ritmo bien acelerado. Lo cual siempre será un motivo para agasajarnos.
Píter Ortega Núñez La Habana, agosto y 2011.
1 Fragmento de un poema de la escritora cubana Dulce María Loynaz.
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